Castelao. A derradeira leición do mestre
Comisaria: Mª de los Ángeles Tilve Jar
Por primera vez se exhibe en el Museo de Pontevedra A derradeira leición do mestre (La última lección del maestro), el emblemático óleo que Alfonso Daniel Rodríguez Castelao (1886–1950) pintó en 1945 para el Centro Orensano de Buenos Aires. Esta entidad había hecho posible un año antes la publicación de Sempre en Galiza, obra fundamental de su pensamiento político.
La pintura fue concebida en un contexto de fuerte carga política y simbólica y presentada en el noveno aniversario del fusilamiento de Alexandre Bóveda (1903–1936), figura clave del galleguismo y amigo personal del artista.
Desde 1979 el cuadro pertenece a la colección del Centro Galicia de Buenos Aires, heredero de las asociaciones de la emigración gallega en Argentina, que lo cede temporalmente para esta exposición. La muestra coincide con la conmemoración del 90 aniversario del inicio de la Guerra Civil, del plebiscito del Estatuto de autonomía de Galicia de 1936 y del asesinato de Bóveda, lo que refuerza su valor histórico y simbólico.
El lienzo reproduce la estampa número 6 de Galicia mártir, el primero de los tres álbumes publicados por Castelao durante la guerra. Editado en Valencia en 1937, Galicia mártir integra, junto con Atila en Galicia (Valencia, 1937) y Milicianos (Nueva York, 1938), un conjunto que podemos considerar el “Guernica gallego”, referente esencial de la memoria antifascista, cuyos dibujos originales se conservan en este museo desde 1981.
En la escena se representa, en un sencillo paisaje gallego, el cadáver de un paseado delante de dos niños, una figura en la que se reconoce a Alexandre Bóveda, fusilado en Pontevedra el 17 de agosto de 1936. Aunque el breve texto al pie de la imagen puede aludir a la represión del magisterio durante la Guerra Civil, el rostro reconocible de la víctima a quien Castelao definió como “prototipo de la ciudadanía gallega y mártir de la libertad”, simboliza la destrucción de la razón a manos del fanatismo y la violencia y convierte la obra en un homenaje a todas las personas que dieron su vida por la República, la libertad y la justicia.
Castelao construye así un homenaje a Bóveda y una reflexión sobre su “última lección”, entendida como el sacrificio hasta el martirio por Galicia, que adquiere un valor simbólico y redentor: los niños encarnan el futuro y la continuidad de los ideales galleguistas, de forma que la violencia no consigue destruirlos, sino proyectarlos en las generaciones próximas.
A través de un lenguaje que combina realismo y simbolismo, influido por Francisco de Goya y por la tradición gráfica europea de su tiempo, la obra constituye una poderosa denuncia de la violencia y la intolerancia y uno de los grandes símbolos de la memoria democrática y la cultura gallega contemporánea.