La primera Bienal de Artes Vivas de Pontevedra cierra su edición inaugural con más de 2.500 asistentes
El Convento de Santa Clara se consolidó durante once días como un espacio de referencia para la creación contemporánea con un programa que reunió 22 propuestas de artes vivas, 4 estrenos absolutos y 14 estrenos en Galicia
14/07/2026
La primera edición de la Bienal de Artes Vivas de Pontevedra, organizada por la Diputación, cerró este domingo con un balance muy positivo tras reunir a más de 2.500 asistentes a lo largo de los once días de programación desarrollada en el Convento de Santa Clara. Bajo el título «Nas marxes» y con el comisariado de Iñaki Martínez Antelo, la Bienal convirtió este espacio patrimonial en un lugar de encuentro entre la creación contemporánea y la ciudadanía, con un programa que agotó las entradas y confirmó el interés del público por este nuevo formato cultural en la capital pontevedresa.
El vicepresidente de la Diputación de Pontevedra, Rafael Domínguez, aseguró que «Esta primera edición demuestra que la Bienal de Artes Vivas nació con vocación de continuidad. El éxito de público confirma que existía interés por una propuesta de este nivel y nos anima a seguir consolidando un proyecto cultural que alternará con la Bienal de Arte y que hará de Pontevedra un referente de la creación contemporánea». El vicepresidente destacó además que «Santa Clara volvió a demostrar que es el gran espacio cultural del futuro de la provincia. Durante estos once días, el patrimonio se llenó de creación, de artistas y de ciudadanía, anticipando todo el potencial que tendrá este lugar cuando el proyecto esté plenamente desarrollado».
La Bienal de Artes Vivas de Pontevedra es una nueva propuesta que alternará, en los años pares, con la Bienal de Arte. En esta primera edición, la programación propuso una reflexión en torno a las prácticas artísticas que habitan los límites entre disciplinas, bordes donde las categorías se diluyen y donde tienen cabida obras difíciles de acomodar en los circuitos habituales, porque no encajan claramente ni en un teatro ni en un museo.
La Bienal favoreció el encuentro entre creadoras, creadores y público en un contexto en el que la experiencia compartida se convirtió en uno de sus principales ejes. Santa Clara acogió 22 espectáculos de performance, danza, teatro, música, poesía y circo contemporáneo, de los cuales 4 fueron estrenos absolutos y 14 pudieron verse por primera vez en Galicia. Entre las propuestas presentadas destacaron la performance participativa World of Interiors, de Ana Borralho y João Galante; la pieza del reconocido coreógrafo francés Jérôme Bel, interpretada por María Roja; la danza de Ángela Millano con Escarlet y de Manuel Rodríguez con Alien; el concierto performativo Àlbum Victòria, de Laia Estruch junto a la banda pontevedresa Zunzún; o el cierre de la Bienal con el Premio León de Oro de la Bienal de Venecia Alessandro Sciarroni y su pieza Don't Be Frightened of Turning the Page. La programación también puso en valor la creación gallega con propuestas de Clo Plas, Diego Vites y Javi Álvarez, Alejandra Pombo Su, Celso Fernández Sanmartín, Fran Martínez, VACAburra o Pistacatro, entre otras, apostando tanto por obras consolidadas como por procesos de creación en desarrollo y articulándose con iniciativas como Residencias Paraíso, el festival Citemor de Montemor-o-Velho o TNT-Terrassa Noves Tendències.
A lo largo de estos días, Santa Clara se transformó en un espacio abierto a la escucha, al pensamiento y a la participación activa, reforzando el compromiso de la Diputación de Pontevedra con la creación contemporánea y con el acceso de la ciudadanía a la cultura. El antiguo convento se consolidó como un lugar para la experimentación artística, convirtiendo la iglesia, el coro y los jardines en escenarios donde el patrimonio histórico dialogó con el cuerpo, el movimiento, la palabra, la música y la performance.
Con este balance, la Diputación de Pontevedra cierra con éxito la primera edición de la Bienal de Artes Vivas, una cita que se incorpora al calendario cultural gallego como un nuevo espacio de referencia para las artes contemporáneas y que refuerza la apuesta de la institución por situar Pontevedra como un territorio de creación, experimentación e innovación cultural.




